Seis formas de trabajar juntos
Desde evaluar una idea antes de gastar en ella hasta sostener una plataforma que ya está en operación. Cada una responde a un momento distinto.
- Cuando el sistema todavía no existe
Desarrollo de software a medida
Análisis, definición, diseño y desarrollo de plataformas web y sistemas de información, desde cero hasta el lanzamiento.
- Cuando lo van a pagar muchas empresas
Desarrollo de plataformas SaaS
Productos SaaS multiusuario con suscripciones, desde la versión mínima vendible hasta la plataforma que sostiene el crecimiento.
- Cuando ya sabes qué construir
MVP: la primera versión real de tu producto
Primera versión funcional del producto, de extremo a extremo, sobre una arquitectura pensada para los próximos años y no para los próximos meses.
- Cuando el navegador se queda corto
Aplicaciones móviles para iOS y Android
Aplicaciones multiplataforma construidas sobre una sola base de código, conectadas al mismo sistema que la web, y acompañamiento hasta la publicación en ambas tiendas.
- Cuando falta decidir qué construir
Consultoría tecnológica y gestión de proyectos
Evaluación de ideas, definición de alcance, planificación, selección tecnológica y acompañamiento durante todo el proyecto.
- Cuando ya está funcionando
Mantención y evolución de software
Acompañamiento mensual de plataformas en producción: correcciones, mejoras, seguridad y todo lo necesario para que el sistema siga creciendo.
Con cuál empezar
- Si todavía no está claro qué construir, ni cuánto cuesta, ni si conviene: consultoría técnica.
- Si el problema es un proceso interno que hoy se resuelve con planillas y correos: software a medida.
- Si la idea es un producto propio que muchas empresas van a usar: plataformas SaaS, o MVP si lo que hace falta es la primera versión.
- Si el sistema ya existe y lo que falta es que alguien responda por él: mantención y evolución.
Cómo se encadenan
No hay que contratarlos todos ni en orden. Lo habitual es partir por la definición, construir después, y sostener lo construido. Cada etapa termina con algo que sirve por sí solo: un alcance escrito sirve para cotizar con cualquiera, no solo con nosotros.
Qué queda al terminar
El repositorio, la infraestructura y las cuentas quedan a nombre de la empresa desde el primer día. Está detallado en de quién es el código y la infraestructura.
