Software a medida o un SaaS existente: cómo decidir
Contratar algo que ya existe es más rápido y más barato de partida. La pregunta es en qué momento deja de serlo, y hay señales concretas.
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Antes de desarrollar cualquier cosa conviene revisar si ya existe. En muchos casos existe, cuesta una fracción y está disponible mañana. Empezar por ahí es lo sensato, y a veces la conversación termina en ese punto.
Lo que sigue es cómo saber cuándo esa opción deja de convenir.
Cuándo conviene lo que ya existe
- El proceso que necesitas es estándar: facturación, contabilidad, correo, gestión de proyectos, punto de venta.
- El volumen es bajo o mediano y el precio por usuario no se dispara.
- Puedes adaptar tu forma de trabajar a la del producto sin perder nada importante.
- Necesitas empezar esta semana.
Si las cuatro se cumplen, desarrollar a medida sería gastar meses y un presupuesto que parte en $10.000.000250 UFUS$11.000 en algo que se resuelve con una suscripción.
Cuándo el sistema a medida se justifica
El proceso es lo que te diferencia
Si tu forma de trabajar es la ventaja competitiva, un producto genérico te obliga a trabajar como todos. Ahí el software a medida no es un gasto: es la herramienta que sostiene aquello por lo que te contratan.
Estás pagando por usuario y el equipo creció
Los productos por suscripción cobran por persona. Con cinco usuarios el costo es marginal; con cincuenta, la suma anual empieza a parecerse al desarrollo de un sistema propio. Conviene hacer la cuenta a tres años, no al mes.
Estás usando tres productos y una planilla para pegarlos
Es la señal más clara. Cuando la información vive repartida y alguien la copia de un sistema a otro a mano, ese trabajo manual tiene un costo mensual que casi nadie contabiliza, y crece con el negocio.
Necesitas algo que el producto no hace y no va a hacer
Una integración con un sistema particular, un cálculo propio, un flujo de aprobación que no existe. Si ya pediste la función y la respuesta fue que no está en los planes, la decisión está tomada.
Los datos no pueden salir
Requisitos normativos, contractuales o de un cliente que exige dónde se almacena su información. A veces no hay elección.
La cuenta que conviene hacer
Comparar la suscripción mensual con el precio del desarrollo es engañoso, porque son cosas distintas. La comparación honesta es a tres años e incluye las dos columnas completas:
| Producto existente | Sistema a medida | |
|---|---|---|
| Inversión inicial | Baja o nula | Desde $10.000.000250 UFUS$11.000 |
| Costo mensual | Por usuario, creciente | Servidores y mantención |
| Trabajo manual para cubrir lo que falta | Suele ser el costo oculto | Menor |
| Disponible en | Días | Semanas o meses |
| Cambios cuando el negocio cambia | Dependen del proveedor | Los decides tú |
| Si el proveedor sube el precio o cierra | Migración forzada | No aplica |
La fila del trabajo manual es la que decide la mayoría de los casos, y es la única que no aparece en ninguna factura.
Un camino que funciona bien
No es obligatorio elegir uno solo. Un patrón frecuente: mantener los productos existentes para lo estándar (contabilidad, correo, facturación) y desarrollar a medida únicamente el proceso que te distingue, conectándolo con el resto.
Así se paga desarrollo solo donde aporta diferencia, y se evita reconstruir cosas que ya están resueltas y bien.
Cómo decidirlo
Tres preguntas:
- ¿Este proceso es igual al de cualquier empresa de mi sector, o es mi forma particular de trabajar?
- ¿Cuánto cuesta hoy, en horas de personas, cubrir lo que el producto no hace?
- ¿Cuánto sumaría la suscripción en tres años con el equipo que espero tener?
Evaluar esto es parte de la consultoría tecnológica: si de la revisión sale que conviene contratar algo existente, te lo digo. Si sale que hay que construir, ahí entra el desarrollo de software a medida.
